Día Mundial del Riñón
09.03
2017
Día
Mundial
del Riñón
Kidney Facts
Salud renal >> Kidney through ages

riñón a través de las edades

Nuestro cuerpo está constantemente cambiando, creciendo, adaptándose. Estos son los principales cambios de nuestro sistema renal y urinario, y los factores de riesgo específicos a cada edad.

Lactantes

Lactantes

Niños

Niños

Adolescentes

Adolescentes

Adultos: diferencias entre géneros

Adultos: diferencias entre géneros

Mujeres embarazadas

Mujeres embarazadas

Tercera edad

Tercera edad
Lactantes

Lactantes

Los riñones del feto se forman durante la gestación. En ese momento, los riñones se están desarrollando y no desempeñan su función de eliminar los residuos. Los residuos son eliminados a través de la placenta y pasan al torrente sanguíneo de la madre. Son eliminados a través del sistema urinario de ésta.

Los bebés nacen con el número de nefronas que tendrán de adultos (unidades de filtración de los riñones). Sin embargo, éstas no han madurado totalmente y durante la lactancia seguirán creciendo y madurando.

Así pues, la función renal es inmadura en el recién nacido: las dos principales funciones de los riñones, que son la regulación hídrica y la eliminación de residuos, aún no han alcanzado los niveles adultos. Aunque están adaptados a sus necesidades, los hace más sensibles a determinadas situaciones.

  • Los riñones de los bebés no pueden retener tanta agua como los de los adultos. Por ello, son especialmente sensibles a pérdidas de orina importantes, como en caso de diarrea o alta temperatura.
  • ILa capacidad de los riñones de los lactantes para concentrar orina no ha madurado. Por esta razón son más sensibles a la ingesta excesiva de sal. Esto explica por qué se suele recomendar utilizar aguas de baja mineralización en las fórmulas para lactantes.

Los riñones son totalmente maduros a los 2 años de edad. En ese momento, son tan capaces como en los adultos de regular el agua corporal y eliminar residuos.

Niños

Niños

Los riñones son totalmente maduros a los 2 años de edad. En ese momento, son tan capaces como en los adultos de regular el agua corporal y eliminar residuos.

Durante la infancia, el sistema urinario sigue desarrollándose y, por ejemplo, la vejiga sigue creciendo. Los niños también aprenden a controlar las micciones entre los 2 y los 3 años de edad. Al mismo tiempo van más siendo conscientes de las normas sociales. Todos estos factores explican por qué a medida que los niños van creciendo, necesitan ir al cuarto de baño con menos frecuencia.

Adolescentes

Adolescentes

En la adolescencia, el crecimiento del sistema urinario ha terminado. Además, hacia los 12 años, normalmente saben reconocer las ganas urgentes de orinar, así como las normas sociales, y son capaces de controlar sus micciones. Como resultado, su función urinaria y sus patrones de micción son similares a los de los adultos.

Sin embargo, las mujeres jóvenes y adolescentes son más propensas a padecer infecciones del tracto urinario. Las chicas de 15 a 29 años son las más afectadas por este tipo de infección: 1 de cada 5 desarrollará una UTI.
En cambio, en los chicos la incidencia de UTI es baja.

¿LO SABÍA?  
Algunos de los factores de riesgo de desarrollo de una UTI en adolescentes son los mismos que en los adultos.


Adultos: diferencias entre géneros

Adultos: diferencias entre géneros

Hay muy pocas diferencias entre hombres y mujeres por lo que respecta a la salud de los riñones. Las dos diferencias más importantes son éstas:

Las piedras en el riñón afectan sobre todo a hombres y son habituales en los adultos. La explicación está en parte en las diferencias que hay en la dieta de hombres y mujeres. Dado que generalmente comen mayores cantidades, suelen tener más residuos que eliminar que las mujeres. Esto explica en parte por qué se recomienda a los hombres beber 2 l de agua al día, y a las mujeres 1,6 l al día. Además, los riñones de los hombres tienen una mayor capacidad para concentrar la orina que los de las mujeres. Así pues, son capaces de producir una orina más concentrada, y se sabe que éste es un factor de riesgo para sufrir piedras en el riñón.

Las mujeres son más propensas a padecer infecciones del tracto urinario que los hombres. Esto se debe principalmente a diferencias anatómicas. En efecto, las bacterias que provocan la mayoría de las UTI se denominan Escherichia coli, y se encuentran en el recto o la vagina. Y la uretra de las mujeres está cerca de la vagina, y también más cerca del recto y es más corta que en los hombres. Como resultado, tanto la ubicación como la longitud de la uretra de las mujeres la hacen más propenso a UTI que en los hombres.

Mujeres embarazadas

Mujeres embarazadas

Durante el embarazo se producen cambios en el sistema urinario. La presión sanguínea aumenta, más sangre llega a los filtros de los riñones. Los riñones se adaptan aumentando su capacidad de filtración (IFG). Su tamaño aumenta, con lo que la superficie de filtración aumenta pero el número de nefronas no cambia. Además, al final del embarazo la vejiga de la madre puede llegar a duplicar su tamaño.

Las mujeres embarazadas presentan un riesgo mayor de pielonefritis (infección del tracto urinario que afecta a los riñones). Los cambios anatómicos y fisiológicos del sistema urinario que se producen durante el embarazo tienden a facilitar el avance de las bacterias hacia los riñones. Además, las mujeres embarazadas padecen habitualmente algunos síntomas similares a los de las ITU (mayor frecuencia de las micciones, necesidad persistente de orinar...), lo cual complica la detección de infecciones. Esto explica en cierto modo por qué estas infecciones llegan a los riñones más a menudo que en mujeres no embarazadas.

¿LO SABÍA?  
Una mujer embarazada necesita más agua: su cuerpo debe responder a una necesidad creciente de recursos, entre ellos, agua. El cuerpo suele ganar entre 6 y 8 litros de agua durante el embarazo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda a las mujeres embarazadas aumentar su ingesta de agua a 1,8 litros de agua al día a partir del segundo trimestre.


Tercera edad

Tercera edad

Con el envejecimiento, la masa del riñón y la función renal se reducen. Paralelamente a esta disminución de la masa (hasta un 20%), los riñones de las personas mayores tienen una menor capacidad para regular el equilibrio hídrico. En algunas situaciones, como en caso de diarrea o alta temperatura, los mayores ven reducida su capacidad para conservar el agua corporal. Son, por tanto, más sensibles a determinadas situaciones que pueden generar un riesgo de deshidratación.

Las infecciones del tracto urinario son bastante comunes en personas de la tercera edad y suelen venir tras una cateterización, durante una hospitalización por ejemplo. Para evitar las UTI, los médicos a menudo recomiendan aumentar la ingesta de fluidos, para mantener una buena higiene y un modo de vida saludable.

Los mayores se ven más afectados por enfermedades renales crónicas (ERC). El tener 60 años o más se considera en general un factor de riesgo para desarrollar ERC.

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